Conclusiones Segunda tweetup de Sahrmann

sahr

 

#Q1. El abordaje de Sahrmann no contempla el trabajo del diafragma y el suelo pélvico, considerados fundamentales en el control motor de la región lumbopélvica por otros autores. Consideras completo y/o compatible con otros abordajes, la propuesta que Sahrmann hace sobre los síndromes de alteración del movimiento en la región lumbar?

Tal como dice @fisiolaura80 hay algo que puede hacerlos compatibles, dado que Sahrmann sí hace mención en su obra a estabilizadores profundos y su trabajo,  y es la coactivación automática que se produce del diafragma y suelo pélvico junto con los primeros

Por otro lado, se defiende que el trabajo del CORE es insuficiente, por lo que el enfoque de Sahrmann lo completaría, y salta a la palestra el clásico paper de Lederman The Myth of Core Stability, donde se apunta dicha insuficiencia.

También se apunta que, dado que Sahrmann entrena una dirección de vulnerabilidad, podría ser compatible entrenar específicamente el CORE si lo que pretendemos es “que no se mueva lo que no debería de moverse en una actividad”.

Sin embargo, salen a colación determinados autores que podrían considerar incompatibles ambos enfoques o abordajes, especialmente si incluimos al psoas como estabilizador.

Por tanto, en un debate muy interesante que quedó abierto por falta de tiempo, las posturas variaron pero se mantuvieron firmes en lo esencial: el enfoque que propone Sahrmann para la zona lumbar es completo según qué situaciones, al igual que la compatibilidad de ambos abordajes. Todo dependerá del proceso que presente el paciente y del razonamiento clínico posterior del fisioterapeuta.

#Q2. Teniendo en cuenta que tal y como dice Sahrmann, una de las partes importantes del tratamiento es ayudar al paciente a identificar cuando  un movimiento específico genera los síntomas durante las AVD’s y que el tratamiento en sí implica el ejercicio activo por parte del paciente, ¿Pensáis que la propuesta de Sahrmann es apta para todas las edades? ¿Que aspectos cognitivos deberemos tener especialmente en cuenta para poder aplicarlo? ¿Puede generar en el paciente dificultad de adherencia al tratamiento?

En esto todos estábamos más o menos de acuerdo basándonos en dos premisas. La primera, que existen las mismas dificultades que ante cualquier terapia que requiera participación activa: dificultades cognitivas, culturales, motivacionales, etc. La segunda, hay que encontrar maneras de motivar al paciente para vencer esas resistencias.

A lo largo del debate se sugieren distintas maneras de lograr esta motivación: explicar adecuadamente al paciente el por qué se hacen las cosas (y que las entienda), integración de los ejercicios en las AVDs, y/o conseguir mejoría inmediata tras la realización de los mismos, y así concienciar de lo beneficioso de su repetición.

Por último, también es generalizada la opinión de que se añade una dificultad más al tratamiento si el número de ejercicios prescritos para realizar en el domicilio excede de 2, ya que el paciente no está seguro de hacerlos bien (y de hecho es bastante posible que así sea), lo que puede conducirle al abandono de los mismos, ya sea por miedo a hacerse daño, ya sea porque no encuentra beneficios si realmente no los hace de la manera correcta.

#Q3. En los test específicos dirección-movimiento, ¿creéis que son relevantes clínicamente si no hay dolor, y sólo movimientos aberrantes? ¿Bajo qué condiciones consideramos que son relevantes?, ¿Sólo con carácter preventivo, o tendrán influencia dentro del síndrome del paciente, aunque no sea una vulnerabilidad direccional al movimiento?

La cuestión se vuelve a resumir, nuevamente, en uno de los que deben ser nuestros principales caballos de batalla: el razonamiento clínico. Un test puede ser relevante e intervenir en la sintomatología del paciente, pero no ser doloroso, pero desde luego no siempre lo es. Debemos basarnos en la presentación clínica y en los objetivos que tenga el paciente en el tratamiento, y determinar juiciosamente si debemos o no intervenir sobre test aberrantes no dolorosos.

También parece haber consenso, en cualquier caso, que por regla general primero hemos de centrarnos en la VDM que presente el paciente, y ver el efecto del trabajo en la misma sobre los síntomas. A partir de ahí, si no hemos conseguido cumplir los objetivos del tratamiento, ya sean nuestros como terapeutas, del paciente o consensuados entre ambos, observar la posible influencia de esos test con patrones aberrantes.

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