Hace unas semanas, editorial Panamericana publicó el libro “Movilización Neuromeníngea: Tratamiento de los trastornos mecanosensitivos del sistema nervioso” de Eduardo Zamorano.

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Tras una primera leída, de esas leídas con subrayador y bolígrafo en mano, he querido compartir algunas impresiones, y sirva de adelanto que, pese al desafortunado título (qué poco me gusta eso de neuromeníngeo), estas impresiones han sido bastante buenas.

La obra repasa en un texto sin adornos innecesarios (se compone de unas 230 páginas), temas como la anatomía, fisiología y patología del sistema nervioso periférico, desde un punto de vista clínico. Invita al lector a entender la movilización del sistema nervioso en el contexto de la fisioterapia contemporánea, haciendo constantes alusiones (dedicando de hecho capítulos íntegros) a la importancia de un razonamiento clínico correcto, con una especial atención a los mecanismos del dolor. Destaca a estos efectos el capítulo de dolor neuropático, escrito por Rafael Torres, con referencias al dolor crónico.

Dos de los capítulos, titulados “anatomía clínica aplicada de la extremidad superior e inferior”, hacen un repaso de la anatomía de los diferentes plexos y troncos nerviosos, haciendo referencia a los lugares más frecuentes de compromiso mecánicco, y con ello a los síndromes canaliculares o de atrapamiento más reconocidos a nivel médico.

A tal respecto me gustaría hacer una puntualización: la neurodinámica valora fundamentalmente la mecanosensibilidad neural, y resulta actualmente poco práctico reducir a dichos síndromes médicos reconocidos y etiquetados de atrapamiento la expresión clínica de la alteración de dicha mecanosensibilidad. Los autores de estos apartados del libro (colaboran Alejandro Ferragut, Gustavo Plaza y María Alicia Urraca), para nada han obviado este apunte (algo que por otro lado es un tema de constante discusión alrededor de la neurodinámica), y de hecho Eduardo deja claro que la pretensión es la interpretación funcional de los síndromes de atrapamiento, y previamente desarrolla con gran corrección neurofisiológica el concepto de mecanosensibilidad. Una referencia a lo largo de 3 o 4 párrafos a la inespecificidad de los síndromes del desfiladero escapulotorácico reafirman esta orientación.

El libro, en otros capítulos, también dedica unas páginas a las técnicas activas o ejercicios basados en la movilización del sistema nervioso, y al masaje de los nervios periféricos (con Daniel Pecos como autor).

El contenido gráfico acompañante al temario no está nada mal, sobre todo la gran cantidad de fotografías del autor realizando las técnicas. La editorial pone a disposición del lector, mediante un código de acceso que encontramos al rascar una cubierta (me ha hecho recordar aquello de “sigue buscando” en las envolturas de los chicles), unos vídeos de las técnicas en su página web. No puedo opinar al respecto porque no me he pasado por la misma, pero deben constituir un buen complemento.

En definitiva, una buena obra que reúne material acerca de la neurodinámica, con la ventaja,  para aquellos que no se animan a leer en inglés, de su redacción en castellano (nada que ver con las dudosas traducciones de alguna que otra obra por ahí), y con una visión actual y justificada de su aplicación práctica.

Enhorabuena, Eduardo.