Escala Barthel

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La escala o índice de Barthel es una escala diseñada por Mahoney y Barthel en 1955 y desde entonces es utilizada para medir la capacidad individual de realizar las actividades básicas de la vida diaria que consiste en asignar a cada paciente una puntuación en función de su grado de dependencia, asignando un valor a cada actividad según el tiempo requerido para su realización y la necesidad de asistencia para llevarla a cabo.

Las AVD (ítems) que se incluyen en el índice original son diez: comer, el desplazamiento silla/sillon-cama, aseo personal, uso del retrete, bañarse/ducharse, desplazarse (andar en superficie lisa o en silla de ruedas), subir/bajar escaleras, vestirse/desvestirse, y la continencia. Las actividades se valoran de forma diferente como se puede observar en la propia escala y el rango global puede variar entre 0 (completamente dependiente) y 100 puntos (completamente independiente).

La escala de Barthel se usa sobre todo en ámbitos hospitalarios o centros especializados en la rehabilitacion de pacientes adultos con patologia neurológica, en centros de atención a población geriátrica pero su posible utilidad en determinados estudios epidemiológicos (sobre todo en la mencionada población anciana y población institucionalizada) debe ser también tenida en cuenta.

La escala no está basada en un modelo conceptual concreto, es decir, no existe un modelo teórico previo que justifique la elección de determinadas actividades básicas de la vida diaria o la exclusión de otras, si no que responde a un consenso de un grupo interdisciplinar de expertos formado por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, diplomados en enfermería y médicos . Si bien esto puede suponer un inconveniente teórico a su uso, es a su vez una de las ventajas a la hora de su uso en la practica, puesto que se facilita enormemente el uso interdisciplinar.

Analizando la validación de la escala se podrían comentar los siguientes datos:

La fiabilidad (capacidad de la prueba para obtener los mismos resultados bajo las mismas condiciones) de la escala no fue determinada originariamente. Serian Loewen y Anderson los autores del primer estudio de fiabilidad mediante pruebas de concordancia inter e intraobservador con catorce terapeutas que puntuaron la realización de las actividades observando videos de los pacientes. De los resultados de este estudio se deduce una buena fiabilidad interobservador, resultados reproducidos por Roy en un estudio que utilizaba tres evaluadores (un médico y dos fisioterapeutas).

Respecto de la validez, existen evidencias indirectas que permiten realizar valoraciones de la llamada “validez de constructo” o validez de concepto. La validez de constructo es el grado en que una medida es compatible con otras medidas con las que hipotéticamente tiene que estar relacionada, por ejemplo se ha observado que la escala de Barthel original es un buen predictor de la mortalidad, tal vez por su acierto al medir discapacidad, condición ésta que presenta una asociación fuerte y consistente con una mayor mortalidad.

En cuanto a la sensibilidad, la escala ha demostrado su capacidad de detectar cambios en el estado funcional del paciente, aunque en los extremos de discapacidad o independencia pierde mucha de esta sensibilidad (lo conocido como efectos techo y suelo) en aquellas personas con puntuaciones intermedias los cambios son fácilmente detectados.

Analizando la aceptabilidad, las molestias a la hora de pasar la escala Barthel al paciente son escasas al igual que para la persona que lo administra.. Por lo general únicamente es necesario pedirle la ejecución de algunas actividades básicas o bien observarle en su quehacer cotidiano, o realizar una grabación y observar después la misma.

Tampoco requiere una adaptación lingüística ya que se basa en la observación de actividades muy específicas o en la consulta a cuidadores o próximos. Sólo es necesario realizar una traducción simple de las actividades y categorías de puntuación, por lo que tiene un carácter bastante intercultural de aplicación aunque puede que se necesite una adaptación en lugares en los que las AVD incluyen otras actividades diferentes de las consideradas en la escala original.

Por último decir que su amplia utilización facilita la comparabilidad de los estudios, característica altamente deseable de todo instrumento de medida. El Indice de Barthel ha sido recomendado por el Royal College of Physicians of London y por la British Geriatrics Society como patrón para la valoración de las AVD en las personas ancianas, debido a  sus buenas características ya mencionadas y por supuesto su bajo coste de aplicación y su potencial utilidad para el seguimiento de la evolución de los pacientes.

Tras esto se presentan la escala original y sus dos modificaciones mas populares:

escala(Click en la imagen para imprimir)

 

ESCALAS DE BARTHEL MODIFICADAS

Granger y su equipo utilizaron una versión modificada por el New England Rehabilitation Hospital, que incluía 15 actividades en lugar de las 10 originales. Existe una versión con 3 niveles de puntuación para cada actividad, que es la que os presento y otra versión con 4 niveles de puntuación. En cualquier caso, el rango de la escala se mantiene entre 0 y 100 puntos.

Con respecto a la interpretación de las puntuaciones contempla dos índices diferentes: El índice de autoayuda, con una puntuación máxima de 53 puntos y el índice de movilidad, con un máximo de 47 puntos .

INDICE DE BARTHEL, MODIFICACIÓN DE GRANGER, CON 15 ACTIVIDADES Y 3 NIVELES DE PUNTUACIÓN.

ganger

La modificación propuesta por Shah, mantiene las 10 actividades originales, pero incrementa el número de niveles por cada actividad hasta 5. Con ello pretende aumentar la sensibilidad de la medida sin añadir complicaciones adicionales en su administración. El rango de puntuación se mantiene entre 0 y 100. También se ha propuesto una versión para su uso como escala autoadministrada. Esta versión considera 17 actividades y seis categorías en cada actividad.

INDICE DE BARTHEL, MODIFICACIÓN DE SHAH, CON 10 ACTIVIDADES Y 5 NIVELES DE PUNTUACIÓN.

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Referencias:

Cid-Ruzafa J y Damián-Moreno J Valoración de la discapacidad física: el índice de Barthel  Rev. Esp. Salud Pública, Mar./Abr. 1997, vol.71, no.2, p.127-137. ISSN 1135-5727.

Shah S, Vanclay F, Cooper B. Improving the sensitivity of the Barthel Index for stroke rehabilitation. J Clin Epidemiol 1989; 42: 703-709.

Collin C, Wade DT, Davies S, Horne V. The Barthel ADL Index: a reliability study. Int Disabil Studies 1988; 10: 61-63.

Wade DT, Collin C. The Barthel ADL Index: a standard measure of physical disability? Int Disabil Studies 1988; 10: 64-67.

Jacelon CS. The Barthel Index and other indices of functional ability. Rehabil Nursing 1986; 11: 9-11.

Loewen SC, Anderson BA. Reliability of the Modified Motor Assessment scale and the Barthel Index. Phys Ther 1988; 68: 1077-1081.

Collin C, Davis S, Horne V, Wade DT. Reliability of the Barthel ADL Index. Int J Rehab Res 1987; 10: 356-357.

Roy CW, Togneri J, Hay E, Pentland B. An inter-rater reliability study of the Barthel Index. Int J Rehabil Res 1988; 11:67-70.

Stone SP, Ali B, Auberleek I, Thompsell A, Young A. The Barthel Index in clinical practice: use on a rehabilitation ward for elderly people. J Roy Coll Phys Lond 1994; 28: 419-423.

Korner-Bitensky N, Wood-Dauphinee S. Barthel Index information elicited over the telephone. Is it reliable? Am J Phys Med Rehabil 1995; 74: 9-18.

Baztán JJ, Pérez del Molino J, Alarcón T, San Cristóbal E, Izquierdo G, Manzarbeitia I. Indice de Barthel: Instrumento válido para la valoración funcional de pacientes con enfermedad cerebrovascular. Rev Esp Geriatr Gerontol. 1993; 28: 32-40.

Roden Jullig A, Britton M, Gustafsson C, Fugl-Meyer A. Validation of four scales for the acute stage of stroke. J Intern Med 1994; 236: 125-36.

Barrero Solís CL, García Arrioja S, Ojeda Manzano A. Índice de Barthel (IB): Un instrumento esencial para la evaluación funcional y la rehabilitación. Plasticidad y Restauración Neurológica. Vol. 4 Núms. 1-2 Enero-Junio, Julio-Diciembre 2005; 81-85.

Formiga F et Al. Concordancia interobservador en la valoración funcional mediante el índice de Barthel. Rev Clin Esp.2006;206:230-2 – Vol. 206 Núm.5 DOI: 10.1016/S0014-2565(06)72781-3

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Aurora Araujo

• Diplomada en fisioterapia, (Toledo) • Licenciada en psicología, especialidad clínica • Máster universitario en psicopatología y salud - He trabajado en los CAP de Calzada de Calatrava y Daimiel (Ciudad Real), el Hospital Virgen de Altagracia en Manzanares y la Fundación Hospital de Alcorcón (Madrid), donde sigo actualmente ejerciendo como fisioterapeuta. - Como docente he sido Profesora Asociada de Ciencias de la Salud, en la Universidad rey Juan Carlos de Madrid desde Octubre de 1999 hasta el 31 de agosto de 2012.

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3 comentarios en “Escala Barthel

  1. Hola Aurora, sólo un pequeño apunte al artículo, para dejar constancia de la importancia que tiene la escala de Barthel a la hora de registrar nuestras actuaciones. En valoración geriátrica integral las más utilizas en España son: Barthel (74,3%), Lawton y Brody (53,8%), Pfeiffer (56%), Lobo (38,4%) y Yesavage (82%) (Fernández E, Estévez M, Gerokomos 2013; 24(1): 8-13).
    Nosotros en la empresa utilizamos la escala modificada de Granger, haciendo un Barthel previo al inicio del episodio por el que tratamos, uno al inicio y otro al final del tratamiento, en mi caso, en un ámbito domiciliario, para poder objetivar una mejoría o empeoramiento en las AVD, y poder justificar así nuestra actuación frente a la administración.

    Un saludo!

    • Muchísimas gracias por tu aportación Rubén y por la referencia que mencionas. En efecto en el terreno de la atención a la discapacidad es fundamental utilizar herramientas de medir que se dirijan a las capacidades funcionales del paciente. A veces puede sorprender como las adaptaciones a la lesión permiten una funcionalidad sorprendente ( que solo a nivel de opinión personal diré que creo que es el objetivo ultimo de nuestra actuación ) y en eso creo que el Barthel en sus distintas versiones nos permite hacer un seguimiento bastante bueno del paciente. Yo la intento pasar siempre al mismo cuidador o si su estado cognitivo lo permite, por supesto al paciente, ya que mi ámbito de trabajo es el hospitalario, y no tengo la suerte de poder valorar de primera mano su manejo en domicilio. Y un detalle que como bien apuntas es fundamental y sobre todo hoy en día, es el de poder pasar informes de justificación de nuestras actuaciones ante las distintas administraciones para las que un informe demasiado subjetivo suele traducirse en retirada de recursos por falta de utilidad, cuando solo ha sido falta de “seriedad” al realizar la burocracia ( que creo que a ninguno nos emociona esta parte) .
      Por ultimo darte nuevamente las gracias, ya no solo por pasarte a comentar si no por aportar tu experiencia ” de campo” , que nos anima a todos a empezar a incorporar cada vez mas este tipo de herramientas.

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