Desaprovechar la oportunidad de presentar tu profesión a un grupo de encantadores mocosos de 5 añitos, entre los cuales además está tu hijo con cara de pasmo, hubiese sido un crimen.

Ayer por la tarde pude disfrutar la experiencia, en la serie de charlas dedicadas a los oficios que desempeñamos los papis de los niños de segundo curso de infantil, en el colegio de mis hijos.tweets

Para preparar la contienda, y tras unas horas devanándome los sesos, decidí recurrir al recurso más inteligente, que no es otro que aprovechar la inteligencia colectiva. Y con un sencillo tweet, llovieron grandes consejos (y alguna que otra burrada, como debe ser en estos foros alérgicos a la falta de sentido del humor), que me obligaron a replantear la charla hacia lo que acabó siendo.

 

Intentaré resumiros la experiencia.

 

Llegué y me puse mi bata blanca (más adelante justificaría que, si el electricista llevó alicates, el carpintero un serrucho, y el policía un cinturón muy chulo, yo no podía llevar más que mi bata, mi cabeza, y mis manos, en definitiva mis herramientas de trabajo).

¿cuantos profesionales con una bata como esta, encargados de cuidar vuestra salud, conocéis? Hablamos de los médicos, a los que van cuando tienen mucha tos o les duele la barriga; los dentistas, que les revisan la boca y les animan a lavarse los dientes; las enfermeras, que tan bien cuidaron a su mamá cuando nació un hermanito; y ahí aparecemos los fisioterapeutas, también con nuestra bata blanca (aunque me consta que muchos fisioterapeutas lleváis equipaciones muy modernas y coloreadas, yo sigo con mi bata o pijama blanco, qué le vamos a hacer, romántico que es uno).

¿sabéis qué hacemos los fisioterapeutas? Los fisioterapeutas somos los profesionales del movimiento. Las personas estamos todo el día moviéndonos, sin pensar en ello. Nos movemos cuando jugamos, cuando respiramos, cuando pintamos fichas, y más cuando bailamos. Y, aunque en el cole os han enseñado muchas cosas, lo de andar, correr y saltar parece que ya lo teníamos todos aprendido. Porque, desde que erais bebés a ahora que sois tan mayores (caras de orgullo en las niñas espabiladas de la primera fila), habréis notado que cada vez os movéis más y mejor.

Pero a veces, por varias causas, podemos tener problemas para movernos bien. Habréis visto a niños que tienen dificultades para andar como vosotros, que se desplazan en silla de ruedas o con muletas. También habréis notado como vuestros abuelos necesitan descansar más a menudos, sobre todo cuando os acompañan al parque y no os estáis quietos en un mismo columpio ni 2 minutos. Habréis oído a papá o mamá quejarse del cuello o la espalda cuando trabajan mucho o están demasiado tiempo con el ordenador. Y seguro que habéis oído que los deportistas muchas veces se lesionan y tienen que dejar de ir en bicicleta, meter canastas o correr durante una temporada.

Los fisioterapeutas, que os recuerdo somos los profesionales del movimiento, nos encargamos de ayudar a los niños que no pueden andar para que sus piernas se pongan más fuertes, enseñamos ejercicios a vuestros abuelos para que puedan perseguiros más tiempo, mejoramos esas molestias para que los papás no estén quejándose en el sofá, e intentamos arreglar a los deportistas para que vuelvan pronto a correr.

¿y cómo hacemos todo eso? Para conseguirlo, hemos estudiado mucho para conocer los huesos (y ahí les enseño el esqueleto que todo colegio que se precie debe tener), los músculos, los nervios, y en general todas las partes del cuerpo. Hemos aprendido como funcionan, cuando lo hacen bien y cuando se estropean, y sabemos cómo ayudar a que vuelvan a funcionar. Usamos ejercicios, movemos las articulaciones y músculos de las personas para que funcionen mejor (y sí, repito lo de la función muuuuchas veces).

¿queréis aprender cómo lo hacemos? Primero vamos a ver qué es eso del movimiento de las articulaciones y los músculos. Coger el codo de vuestro compañero, y que lo mueva así y así. Ahora, poned  la mano en la espalda de otro compañero, y que suba y baje los brazos. ¿notáis cuantas cosas se mueven por ahí? ése es el movimiento que intentamos que siga siendo así. Ahora poned las manitas encima de los hombros del compañero, cerca del cuello, y vamos a hacer con la cabeza como decir que “sí”,… y ahora que “no”.  ¿notáis los músculos como se movían, y se ponían duros y blanditos? Eso también es algo que a veces tenemos que arreglar. Ahora (y antes de que el desmadre sea total), quiero que abracéis, sin apretar demasiado, a vuestro compañero, y vamos a respirar muuuuy fuerte. Hay gente a la que le cuesta mucho esfuerzo respirar, y los fisioterapeutas intentamos enseñarles formas para hacerlo mejor sin que se cansen demasiado.

A veces también usamos vendajes, cuando por ejemplo queremos que una articulación no se mueva porque debe reposar unos días y así curar mejor ¿alguien quiere que le ponga un vendaje en la muñeca para que veáis como se hace? (y en un momento le pongo 4 tiras de tape a un pequeñajo, para que confirme que nota la muñeca más fija).

Los fisioterapeutas siempre intentamos que el cuerpo se mueva como toca, que no duela, y lo hacemos sin tener que recetar pastillas, y, sobre todo, ayudamos a la persona para que pueda hacer de todo durante todo el día; vestirse, trabajar, conducir, jugar, tocar un instrumento…

La rueda de preguntas del final ha sido algo,… digamos desordenada. Aún no acabo de entender por qué uno de los rubietes que había estado hurgándose la nariz toda la charla, en el momento ¿hay algo que queráis preguntar?, me ha dicho que él no tiene una barrera en su cama (creo que al ver el vendaje el chaval habrá visualizado algún porrazo que se ha debido pegar durmiendo, no se…)

Dando mi charla a los peques OSTEON Carlos Lopez Cubas

En fin, toda una mini-aventura entre personajillos.