La dictadura de la P

Hitler: el amigo de los niños????

Landahlauts via Compfight

Para los que no conozcáis mucho de investigación, más concretamente de estadística, empezaré esta entrada explicando que “p” es un valor que se asigna a la probabilidad de que la relación entre dos variables haya sucedido o no al azar. El valor de “p” que indica que la asociación es estadísticamente significativa ha sido arbitrariamente seleccionado y por consenso se considera en 0.05 (es decir que nos da una seguridad del 95% de que el resultado obtenido en nuestra investigación no haya sido por causa del azar).

¿Y por qué hablar de la dictadura de la P? Bien, empecemos desde el principio…

Llevo algunos meses rumiando esta entrada y son demasiados pensamientos (a veces algo abstractos) los que quiero plasmar en unas pocas líneas, así que intentaré hacerlo con algo de sentido.

Como de todos es bien conocido, la fisioterapia es una profesión joven, que tradicionalmente ha tenido cierta falta de rigor científico en sus actuaciones pero que en los últimos tiempos se ha subido (y de qué manera) al carro del rigor científico y del trabajo sistemático, bajo la capa de un razonamiento clínico en el que no cabe nada que no sea demostrable por el método científico. Vale…

Todo esto implica, entre otras cosas,  que los clínicos ahora no tenemos más remedio que investigar y publicar para que se nos tenga mínimamente en cuenta dentro de la comunidad científica, lo que está generando una cantidad de “basura” científica publicada bastante curiosa, como queda claramente reflejado en este artículo publicado en Lancet en el que se habla de los intereses “reales” que mueven a muchas investigaciones. (publicado en Febrero de 2013)

Desgraciadamente, hay otro tipo de intereses que mueven la investigación en ciencias de la salud como queda perfectamente reflejado en este fragmento de la serie “El ala oeste de la Casa Blanca”, que aunque sea una serie de ficción creo que refleja de una manera muy real lo que pasa a los más altos niveles en este sentido.

Pero este tipo de cosas no pasan solo en las ciencias de la salud. Es bien conocido el famoso “scándalo Sokal”, por el que el físico Alan Sokal, logró engañar a una prestigiosa revista de ciencias sociales para que le publicaran un artículo en el que no decía absolutamente nada que tuviera sentido, pero eso sí, escrito con un lenguaje lo suficientemente enrevesado y complejo, y apoyando los prejuicios sociales de los editores de la publicación, de tal forma que pasara el filtro de estos.

AUTORRETRATO Perdidoenlared Control+C via Compfight

Más recientemente ha salido a la luz el escándalo del artículo científico en materia económica escrito por Carmen Reinhart and Kenneth Rogoff y en el que se han basado muchos gobiernos nacionales (incluido el nuestro) para aplicar recortes sobre sus políticas presupuestarias. Según este artículo existe una fuerte correlación entre una elevada deuda pública y un lento crecimiento de la economía. Pues bien, tras un exhaustivo análisis por parte de un joven estudiante de doctorado, 3 años después de su publicación parece ser que el artículo tiene fallos ¡en las fórmulas de la hoja de Excel! (además de algunos fallos metodológicos por no incluir en el análisis ciertos países cuyas economías no coincidían con las hipótesis de los investigadores). Ahora claro, el ser dos reputados investigadores de Harvard que han pertenecido al FMI parece que ha hecho que nadie cuestione la “falibilidad” de su experimentación… hasta ahora.

Hay que tener en cuenta que las grandes bases de datos en las que normalmente hacemos nuestras búsquedas bibliograficas, pertenecen a corporaciones o empresas que en el fondo persiguen un interés económico (por ej. Embase pertenece a la Editorial Elsevier o Cinhal a la empresa americana EBSCO) y desgraciadamente son muchas veces estos criterios y no los estrictamente científicos los que motivan muchas de sus decisiones.

Llegados a este punto y dejando de lado las consideraciones anteriores (creo que ya he despotricado lo suficiente en materia de corruptelas sobre publicaciones en los diferentes ámbitos científicos) nos queda otra pregunta que es la que de verdad me motiva a escribir estas líneas… ¿qué pasa cuando el método científico falla? O mejor dicho, ¿Qué pasa cuando se nos queda corto?

Cualquiera de vosotros, estimados lectores, sabrá por pura experiencia clínica que a veces las cosas no son ni blanco ni negro, sino que la escala de grises es tremendamente grande. Yo me atrevería a ir un poco más allá y diría que muchas veces el modelo científico se queda tremendamente corto para demostrar (o refutar) ciertas cosas que nos encontramos en nuestra práctica clínica habitual. En este sentido sugiero leer la entrada sobre el efecto placebo de Ruben Tovar en la que describe muchos de los factores que en nuestra práctica clínica rodean la relación Terapeuta-Paciente y como pueden influir estos factores en el resultado final del tratamiento.

Claro, el lector avispado me dirá que por esa razón nos basamos ahora en el modelo Bio-psico-social, que también tiene en cuenta aspectos cualitativos y que con eso ya abarcamos todo lo que se le escapaba al modelo científico tradicional… Pues que quereis que os diga… a mí me sigue pareciendo poco.

Enfrascado estaba en estos pensamientos hace ya algunos meses cuando un profesor de postgrado me sugirió que leyera una novela satírica de 1884 escrita por Edwin Abbott Abbott llamada Flatland (traducida al español como Planilandia).

Flatland Ben Cooper via Compfight

La novela narra la historia de un lugar (Planilandia) habitado por figuras geométricas y en el que solo se vive en 2 dimensiones, de tal forma que la sociedad está jerarquizada en función del número de lados de la figura en cuestión (así el cuadrado es más en la escala social que el triángulo, el pentágono más que el cuadrado y así sucesivamente)  y los jefes supremos son los círculos, que son algo así como los “sacerdotes” y controlan todo lo que pasa en Planilandia. La trama discurre por las aventuras de un pequeño pentágono en la búsqueda de la verdad sobre las cosas que no puede explicarse en 2 dimensiones (nuestro protagonista no sabe que puede existir una 3ª dimensión). Para el lector interesado os dejo el enlace a un corto de animación que resume el libro en unos 20 min (por desgracia está inglés, pero es bastante fácil de entender). El corto es maravilloso, os lo recomiendo.

Es curioso observar que cuando el modelo científico se nos queda corto, no tengamos más remedio que volver a los filósofos clásicos, y al final resulta que textos escritos hace unos pocos de cientos de años tienen plena vigencia hoy en día (según el modelo que se nos impone hoy en día, todo lo que tenga más de 20 años es auténtica pretohistoria dentro de la investigación científica).

Creo sinceramente que en algunos aspectos dentro del mundo científico no somos demasiado diferentes de la dictadura a la que los círculos someten al resto de figuras geométricas en 2 dimensiones en ese ficticio lugar que es Planilandia, y que deberíamos plantearnos si no existe una 3ª dimensión (o lenguaje) que pueda explicar las cosas para las cuales el modelo científico se queda corto hoy en día.

Todo esto es muy aplicable también a ese adjetivo peyorativo que tanto utilizamos ahora en la fisioterapia de “Magufo”, y que con tanta alegría se le coloca a algunas personas y métodos en fisioterapia. Creo que debemos distinguir entre el “Magufo” de verdad, es decir el charlatán, el que no es capaz de argumentar de manera científica, el que cuando se queda sin recursos habla de auténticas chorradas (que haberlos “haylos”, y muchos, por desgracia) y aquel que propugna un método en el que no todo está demostrado, pero que está en el camino de hacerlo. Es el investigador que cuando ve que las ramas de la ciencia que estudia no son capaces de responder a sus preguntas de investigación, bebe de otras fuentes más o menos cercanas a su ámbito (filosofía, antropología, química, biología…) para intentar completar ese puzle tan complejo que es el cuerpo humano y su comportamiento en todos los aspectos (mecánico, fisiológico, psicológico…).

¡OJO! Que nadie me malinterprete, no estoy diciendo ni mucho menos, que el modelo científico actual no sirva (nada más lejos de la realidad), sino que puede que nuestro afán investigador y nuestras ansias de conocimiento estén llegando a un punto en el que el modelo actual se nos quede corto para explicar todo lo que queremos conocer…

Resumiendo a modo de conclusiones todo lo que he estado disertando sobre el modelo científico actual os diría que:

  1. No importa lo nuevo o lo antiguo que sea un artículo científico, sino la rigurosidad metodológica con la que esté realizado y lo que realmente aporte al área de conocimiento en cuestión (en este caso a nuestra práctica clínica).
  2. Quizás no todo el mundo debería investigar ni publicar, pero sí debería haber reuniones periódicas a todos los niveles entre los que se dedican a la investigación y los clínicos, para que fueran éstos los que guiaran a los investigadores sobre cuáles son las líneas de investigación que necesita la práctica clínica actual (investigación traslacional).
  3. Parafraseando a Ruben Tovar… “abramos nuestra mente, pero no tanto como para que se nos desparramen los sesos”. Seamos conscientes de que nuestro modelo de investigación actual puede que se quede corto en algunos momentos y tratemos de buscar la forma de superar esas limitaciones… ¡he ahí el verdadero reto!

Y como quiero terminar esta entrada de manera positiva, me quedo con el título de esta maravillosa canción de la banda de San Francisco “Journey” que se titula DON’T STOP BELIEVING

Pues eso, que no dejéis de creer que todo esto es posible.

Agradecimientos: Al Dr. A. Cuesta, Vicedecano de  Investigación de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UMA por tuitear el interesante artículo de Lancet, al Dr. J.M. Cabra Apalategui, profesor de filosofía del derecho en la UMA por ponerme tras la pista del “escándalo Sokal”, a los contertulios del programa “La Brújula de la Economía” (Carlos Rodriguez Brown, Alicia González, Marta García Aller, Ignacio Rodríguez Burgos…) por llamar mi atención sobre los errores en el artículo científico de Reinhart y Rogoff (y por entretenerme todas las noches en mi viaje de vuelta a casa desde el hospital) y por último pero no menos importante al Prof. A. Pilat por obligarme a pensar y a replantearme todas mis “estructuras” (las de pensamiento, las de movimiento…) durante los últimos 7 años.

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Pablo Davó Cabra

Fisioterapeuta en el Hospital Costa del Sol (Marbella, Málaga). Melómano, deportista y networker vocacional... aprendiendo muchas cosas a través de la #Fisioterapia2.0

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3 comentarios en “La dictadura de la P

  1. Hola Pablo:

    En primer lugar, me reconozco un iletrado de la investigación y mucho más de la estadística, por lo que mi opinión ha de entenderse desde esa premisa, con sus limitaciones. Tengo un libro pendiente respecto a la falacia de P y lo estadísticamente significativo, pero aun no puedo hablar de ello. Recientemente escribí una entrada en el blog sobre estos mismos temas que comentas tú, tal vez te interese: http://rubentovar.fisioterapiasinred.com/2013/04/lectura-critica.html
    Permíteme que disienta de algunos aspectos que comentas en tu entrada y de los que me gustaría, si es posible, intercambiar opiniones contigo:

    “Como de todos es bien conocido, la fisioterapia es una profesión joven, que tradicionalmente ha tenido cierta falta de rigor científico en sus actuaciones pero que en los últimos tiempos se ha subido (y de qué manera) al carro del rigor científico y del trabajo sistemático, bajo la capa de un razonamiento clínico en el que no cabe nada que no sea demostrable por el método científico. Vale…”
    La fisioterapia ha demostrado pocas cosas todavía pero desde luego el método científico es la mejor manera de someter a prueba nuestras hipótesis e ideas. Creo que habría que distinguir entre método científico y publicaciones científicas, que son cosas distintas, pero el razonamiento clínico más que una capa en la que no cabe lo que no sea demostrable por el método científico es esa herramienta que nos permite actuar aunque no haya investigaciones científicas suficientes, donde puedo evaluar, tratar, reevaluar y ver si he conseguido mi objetivo. Esto, aunque mi proceso mental por el cual he llegado a lo que creo, esté equivocado, es útil clínicamente. El hecho de que haya publicaciones al respecto, metaanalisis o guías clínicas elaboradas me facilitan mi toma de decisiones si se quiere, desde un razonamiento inductivo, si no lo hay, utilizaré más un razonamiento hipotético-deductivo. Todo ello entraría dentro del método científico, que es la única forma respetable de operar en nuestro campo, pero es distinto a que exista o no evidencia o publicaciones científicas que lo avalen.

    “Todo esto implica, entre otras cosas, que los clínicos ahora no tenemos más remedio que investigar y publicar para que se nos tenga mínimamente en cuenta dentro de la comunidad científica, lo que está generando una cantidad de “basura” científica publicada bastante curiosa”
    Los clínicos somos clínicos y no se nos exige otra cosa más que consumamos investigación científica, no que la elaboremos, para eso están los investigadores, que pese a ser un área reciente en nuestro país, está creciente de forma satisfactoria, gracias al acceso a doctorado. La basura científica la hay en todas las áreas y se debe a la propia idiosincrasia del investicador “publish or perish”.
    Te recomiendo el libro Mala Farma, va muy en esta línea. Creo que la lectura crítica es una tarea pendiente de todos, que como clínicos, consumimos literatura científica, y a todos nos la pueden colar fácilmente.
    Hacer autocrítica está bien, pero me preocupa que el mantenerse alerta en las cosas que se hacen mal en ciencia sirva como arma arrojadiza de la pseudociencia.

    “El modelo científico” no se queda corto, Pablo. Las áreas de conocimiento pueden estar más o menos desarrolladas, pero no puedes recurrir a la filosofía para defender una propuesta científica, el modelo biopsicosocial no es filosofía new age, es ciencia.
    Una cosa es plantearse que exista la 3º dimension y otra los encuentros en la 4º fase.
    Más que de investigadores que cuando ven que las ramas de la ciencia que estudian no son capaces de responder a sus preguntas de investigación, beben de otras fuentes yo me pondría en alerta de aquellos que se inventan métodos en fisioterapia para intentar vivir de ello.
    En cuanto a tu comentario final, te dejo con otra entrada algo más antigua de mi blog: http://rubentovar.fisioterapiasinred.com/2011/10/fascinacion-fasciantica-o-fantastica-fascianacion.html Es una opinión, por supuesto, constructiva y que plantea creo, una duda razonable.
    Gracias por participar en el colablogatorio, un saludo

  2. Pablo, buena entrada, creo que refleja los pensamientos de muchos, a los que como dice Rubén (que para ser un iletrado, flipo cada vez que escribe sobre ella ;oP) nos falta muuucho conocimiento sobre ciencia, ya que una es la que nos han “vendido” y otra la real.

    El fallo, creo que no está “donde no llega la ciencia”, si no que muchas veces no llegamos a explicar algo, por falta de formación en nuestro o en otros campos (no somos supermanes, somos Fisioterapeutas, o médicos, enfermeros, psicólogos, sociólogos).Pero esta falta de formación no puede ser óbice para conformarse y explicarlo con Filosofía (la cual es muy respetable y madre de la ciencia)o peor aún “energías” sino para superarse y plantearse, cómo podemos demostrarlo, he ahí el científico.

    nos vemos,

  3. Querido Pablo.

    Te reitero las felicitaciones, porque escribir una entrada exige tiempo y dedicación, además que fomenta la lectura y hacernos pensar para poder mejorar lo que hacemos.

    Oigo mucho hablar de ciencia y de investigación científica, pero hasta ahora parece que nos estamos centrando en problemas de estadística, metodología y de que hay aspectos que no podemos medir.

    Pero uno de los problemas que más me encuentro cuando leo un artículo, es la falta de una muestra homogénea, en casos de patología no específica, como dolor lumbar, cervical, epicondilalgias, tendinopatías, dolres anteriores de rodilla, dolor de hombro y un largo etc. En el momento me voy a material y métodos, y veo la muestra, me toca dejar de leer, porque me da igual el resultado y el valor de p o lo que sea, puesto que si la muestra no es homogénea, da igual lo que hagamos, no obtendremos una respuesta homogénea.

    Así que muchos de los esfuerzos, y es una petición que hacen también los grupos de expertos a nivel científico, deberían ir encaminados en primero identificar grupos homogéneos, subgrupos, para que entonces si que desde una muestra homogénea hagamos una aleatorización y apliquemos lo que queramos investigar.

    Hasta entonces, estaremos dando vueltas sin movernos del sitio, y seguiremos con debates absurdos estadísticos y metodológicos, cuando lo más importante, lo que debería ser el punto de partida no lo tenemos.

    Es las patologías específicas, como por ejemplo una fractura o un rotur ligamentosa total o de tendón, es mucho más fácil hacer estudios, porque partimos de una patlogía común, reconocible, con un pronóstico, y a partir de ahí se pueden aplicar diferentes intervenciones para ver cuál es más eficaz y eficiente.

    Solo quería apuntar eso, ya que de lo demás soy un iletrado no, lo siguiente.

    Abrazo grande

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