La necesidad de ser impecable con las palabras

06-08-10 And With Heart Shaped Bruises And Late Night Kisses 

Foto por: Βethan 

Por mis manos, como por las de mis compañeros, pasan a lo largo del día muchas personas. No hablo de clientes ni de pacientes, hablo de personas, con una historia llena de éxitos y fracasos, con sus virtudes y sus miserias, que comparten conmigo a lo largo de las horas de fisioterapia.

Si además hablamos de enfermos de cáncer, más cercano e íntimo es el trato, ya que tienden a contarte muchas de sus vivencias, normalmente las más duras de su tratamiento.

Hoy me gustaría hablaros de mi experiencia con María. Vamos a llamarla así para preservar su intimidad. De cómo nuestros actos y palabras afectan a la vida y sentimientos de aquellos que nos rodean.

María es una mujer joven, rondando los 45 años de edad, menudita, dicharachera, guapa y coqueta. Trabaja como agente de cambio y bolsa en una agencia, soportando una importante carga de estrés. Siempre le ha gustado su empleo, disfruta con ese ambiente.

Hace unos meses le fue diagnosticado, en una revisión rutinaria, un cáncer de mama hormonodependiente. Sufrió una mastectomía junto con disección de los ganglios axilares, y varios ciclos de quimioterapia y radioterapia. Como mujer de carácter fuerte y “recias convicciones” decidió tomarse el menor tiempo de recuperación posible, presentándose a trabajar durante los episodios de quimio y de radio.

Fue derivada a mi consulta tras debutar un linfedema en su brazo, y en seguida nos caímos muy bien. En la camilla se relajaba, se quitaba el traje y la peluca, y pasábamos el tiempo del tratamiento, charlando sobre cremas y potingues. La fortaleza de esta mujer era enorme. Nunca la oí una queja, ni indicó sentirse enfadada, frustrada, asustada… Se sentía afortunada por estar superando su enfermedad.

Las pocas protestas que la escuché decir, siempre se referían a los efectos secundarios del tamoxifeno. Le molestaban los continuos sofocos y el insomnio. Recurrió a su médico para conseguir paliar estos síntomas. El le aconsejó que, antes de dormir, realizase un protocolo de sueño, en el que incluyese ejercicios de relajación que le pudiesen ayudar.

Una tarde, después del trabajo, como siempre arreglada y maquillada, con su peluca y sus tacones, acudió a un herbolario cercano a su casa, donde se realizaban talleres de relajación, meditación y terapias naturales. Se apuntó a uno de ellos, quedando así para la mañana del sábado de esa misma semana. Le recomendaron que acudiese con ropa deportiva, que le permitiera moverse con libertad.

El sábado concertado acudió al taller, vestida con un chandal y, para una mayor comodidad, se quitó la peluca y se puso un pañuelo.

Cuando llegó al centro, y la dueña la vió entrar, quedó muy sorprendida y alarmada. Le preguntó por qué no había comentado que tenía cáncer, ya que no lo había advertido con anterioridad. Ella respondió que no creía que hiciese falta. La dueña le replicó que no podía permitir que acudiese al grupo, ya que el cáncer emitía una “energía negativa” que podía afectar a los compañeros, y “vampirizar su energía positiva”.

Mi paciente, muy afectada, abandonó el centro, sintiéndose, por primera vez, enferma.

Al lunes siguiente, cuando acudió a mi consulta, me lo contó muy dolida y asustada, por si fuera verdad, y pudiera perjudicar a su familia y allegados. Estaba preocupada por la posibilidad de ser rechazada por encontrarse enferma, y no poder retomar nunca su vida. Por tener que dejar de hacer, para siempre, las cosas que le gustaban. Temía no volver a ser nunca la mujer que fue.

Comenzó a llorar con verdadera amargura. Eso me indignó. En aquel momento sentí rabia, frustración, impotencia… Aquella mujer, llena de fuerza y energía que había tenido las narices de afrontar un cáncer y superarlo, se estaba derrumbando por la estupidez, la superchería y el papanatismo de una pandilla de incultos y esnobs, que jugaban con las creencias de las personas, permitiéndose etiquetarlas según criterios pueriles.

Dejándome llevar por mis sentimientos, la abracé y le llené la cara de besos. Se me inundaron los ojos de lágrimas y, con un nudo en la garganta, le dije como pude que, con la cantidad de mujeres con cáncer que trataba al día, y la de “sobeteos” que les daba, si contagiasen algo malo, yo debía de estar muerta hace tiempo, llena de esa supuesta “energía negativa”.

No dejo de sentir que personas muy enfermas luchan todos los días por salvar sus vidas. Los profesionales de la salud tratamos de apoyarles en su cruzada, dando lo mucho o poco que podamos. Me enfada sobremanera que personajes con poca formación y cultura, que se encuentran en ciertos ámbitos, en los que dicen “conectar con la esencia del ser humano”, no sepan estar a la altura, y destrocen todo ese esfuerzo con tres míseras palabras.

Muchas gracias por vuestra atención.

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Chus Mateo

Fisioterapeuta experta en Pelviperineología y DLM. Trabajo en el libre ejercicio de la profesión, colaborando con dos clínicas privadas, en el tratamiento de enfermedades del ámbito uroginecológico y el cáncer de mama.

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35 comentarios en “La necesidad de ser impecable con las palabras

  1. Chus, no sabes cómo te entiendo, todos los días estos hombres y mujeres ponen su confianza en nosotros y con eso nos tenemos que quedar, la influencia que nosotros emitimos es mucho más poderosa que la que puedan ejercer clasistas como los de tu paciente. Nuestro mensaje creo que para ellos, después de hablar como tú con muchos, es mucho más profundo y duradero, o al menos yo quiero pensar eso. Un saludo desde Galicia

    Gustavo Paseiro

    • ¡Muchas gracias! El trabajo que realizamos les ayuda a superar ese trance. Por eso trabajamos día a día.

      Un abrazo para tí y para esa tierra gallega de la que estoy enamorada :)

      Chus

  2. Tu paciente, un ejemplo de entereza. Y tú, mi querida Chus, un ejemplo de PROFESIONALIDAD por tu apoyo a la paciente. Gracias por compartir tu testimonio, como material docente para las nuevas generaciones de fisioterapeutas no tiene desperdicio la experiencia. De nuevo muchas gracias.

    Enrique

    • ¡Muchas gracias!

      Me siento feliz por ser leída desde el otro lado del charco :)

      Esperando compartir tus experiencias.

      Todo un placer.

      Chus

  3. Es impresionante el poder que llegan a tener estos elementos. Además de ignorancia en su propio cambio. Porque, puestos a dar energía y positivismo a los demás ¿No será tu paciente la más indicada?
    Y no deja de llamarme la atención que una sola persona y con tres renglones de conversación pueda destruir el trabajo personal de esta mujer y de todos los que estáis a su alrededor.
    De todas formas, creo que también es un síntoma de la situación emocional de una persona. Es decir, todos desfallecemos en algún momento. O mantenemos un delicado equilibrio. El apoyo psicológico es vital, tanto formal como informal.
    Un abrazo.

    • ¡Gracias Olga por tus palabras!

      Es exactamente lo que quería indicar. Estos “profesionales” de la salud y el crecimiento personal, que son capaces de “canalizar la energía positiva del Universo” rechazaron atender a una mujer en uno de los momentos más difíciles de su vida.

      Un abrazo fuerte.

      Chus

  4. Genial post. El poder de las palabras es muy grande, sobre todo en trabajos como el nuestro y muchas veces no se les da la importancia necesaria. Enhorabuena Chus.

  5. Me ha encantado Chus.

    Me ha encantado la entrada, francamente conmovedora, me ha encantado el título de la entrada, esencialmente sencillo y sencillamente elemental para nuestro trabajo y me ha encantado que hayas sido tú quien estrene el colablogatorio. ¡Qué suerte tienen tus pacientes!

  6. El mundo esta vacío de sentido común y es una fortuna poder toparse con una profesional como tu, que le ha dado otro sentido a su enfermedad. Ojala cada enfermo pudiese tener el privilegio de tu compañía.
    Y francamente, deseo que este post llegue muy lejos, que muchas personas carentes de educación social entiendan que debemos de una vez por todas aprender a portarnos con personas con cualquier tipo de dificultad en la vida, sea de la índole que sea.
    Un fuerte abrazo.

  7. Un beso muy grande para tí y tu paciente.

    Y tranquilas, con mis conocimientos en sanación a través de la Tierra, os he mandado la limpieza de las energías.

    Todo mi apoyo. Bonita entrada.

  8. Chus, simplemente espectacular, y me alegro que éste primer post no haya sido una revisión sobre técnicas o valoraciones, si no sobre lo que realmente nos hace estar orgullosos de ser fisioterapeutas: nuestra vocación, la que nos lleva a la búsqueda constante de formación nueva para ofrecer lo mejor a los pacientes, la que nos hace valorar mas un gracias de ellos que el aguantar salarios irrisorios y cortapisas institucionales a diario.
    Espero que tu paciente lea tu post y lo que todos pensamos porque “energías negativas” como la suya hace que muchos nos levantemos por la mañana habiendo aprendido lo que de verdad es la positividad ( aunque eso le pasa por acercarse a magufadas raras ;-)) un gran beso para las dos

    • ¡Qué decirte Aurora!

      Muchas gracias por la brillantez de tus palabras y por la forma en la que te conduces en la vida. Por tu amistad y tu apoyo.

      Un beso.

      Chus

  9. Muy fan del último párrafo. Bueno, de todo el escrito en general y del último párrafo en particular.

    Y un +1 para el comentario de @Aurora

  10. Chus,

    Maravillosa entrada! Cuánto tenemos que aprender a cuidar nuestras palabras…. lo que decimos configura también la imagen de organismo con la que se dotan los pacientes. La selección debe ser exquisita y ajustada a cada uno de ellos.

    Reitero como miembro de FSR mi AGRADECIMIENTO por regalarnos esta bella joya. Ojalá sea la primera de muchas nuevas colaboraciones con nosotros… un biquiño wapa!!!

    Eduardo

    • Eduardo,

      agradecida estoy de que me dediques este comentario. Encierra un valor aún más importante para mi, al proceder de un “sabio gestor de palabras”.

      Un cariñoso abrazo

  11. ¡¡Una gran entrada!!

    Es una pena que todavía se sigan produciendo situaciones como estas… producidas por personas que no tienen suficientes conocimientos y que atienden en centros dedicados a la salud…pero más criticable es que todavía hoy haya fisioterapeutas que después de realizar una diplomatura y de tener acceso a gran información ya sea gracias a cursos, libros, webs, blogs, etc…sigan haciendo comentarios que de igual manera generan catastrofismo de las personas y que ayudan, y mucho, a cronificar a los pacientes.

    Como fisio creo que es mejor preocuparnos por barrer nuestro tejado que intentar que otros limpien los suyos. Aun así repito que es decepcionante ver que hay personas que dedicándose a ayudar a la gente alejen de su lado a los que más lo necesitan.

    De nuevo te felicito por tu entrada.

    Un saludo

    • Muchas gracias David!!

      Nos queda mucho por trabajar en el manejo de pacientes, pero poco a poco vamos aprendiendo. Esta plataforma tan estupenda que es #FSR va a servir de mucho.

      Un beso.

      Chus

  12. Enhorabuena Chus por tu entrada, gracias por compartirla con tod@s nosotros.
    Conocer personas como tú me hace sentirme orgullosa tanto profesional como personalmente.

    Gracias por tu enorme fuerza sin por ello perder ni pizca de delicadeza, gracias por tu esfuerzo diario para mejorar como fisioterapeuta y como persona.

    Muchísimo ánimo para tu paciente, no podría estar en mejores manos.
    Un abrazo, muy fuerte.

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