SemanaMayores2012CoralBaile_03Tras el resumen de la primera parte de la tesina de Aline Moraes, os dejo con un segundo fragmento que me pare interesante compartir con vosotros, disfrutadlo:

En la musicoterapia con Enfermos de Parkinson, según expresa Cora Leivinson de su trabajo en España: “los participantes parecen juguetes a los que se les diera cuerda”. A algunas personas es preciso llamarles la atención para que no arrastren sus pies, pero de lo contrario la mayor parte de los pacientes levantan los pies con pasos cortos llevando el pulso de la música.

Los ritmos con base de vals, habanera, salsa, o lentos como boleros, tango, baladas, etc. llevan al paciente a dar pasos más largos y más expresividad en los movimientos en general. Si cabe incentivar con una consigna, se habla de elevar los brazos o moverse como marionetas. Para estos estilos musicales, ofrecer pañuelos, aros o globos suele transformarse en una llave para la flexibilidad, la creatividad y la comunicación.

Estos cuerpos rígidos y temerosos de movimiento, cobran vitalidad, amplitud, estiramiento, el espacio personal se trasforma, se expande, se entremezcla con los otros espacios creando una masa energética de buen humor.”[1]

He notado que después de los ejercicios, los pacientes ya podían incorporarse con apenas un intento o con ayuda del reposa-brazos, por el contrario, antes, tenían que realizar más intentos y/o ayuda para realizar la incorporación. Con ello, ha aumentado la confianza y la autoestima, bajando en alguna situación el nivel depresivo y mejorando así la calidad de vida.

Cualquier tipo de ejercicio físico en personas mayores, padezcan o no una enfermedad, mejorará en la calidad de vida que puedan tener. El ejercicio físico tiene sus beneficios, debido a que proporciona estímulos sensoriales y musculares que mejoran el equilibrio y la marcha de los ancianos (Marcon, F. et al., 2011).

Los síntomas motores se solapan unos con otros e influyen a la vez en cada uno de ellos. Es como el pez que se muerde la cola. La lentitud de movimientos y la rigidez agravan los trastornos posturales que a la vez agravan los trastornos de la marcha y del equilibrio y así sucesivamente. (Bayés, A. et al, 2009). [2]

Parkinsons_Chair

En general, en el equilibrio sentado se mantienen seguros, mientras que de pie y con los ojos cerrados se encuentran inestables. A la hora de realizar una vuelta de 360 grados la inestabilidad aumenta y se manifiestan los pasos discontinuos, e incluso se tambalean o sostienen. Es común en el paciente con Enfermedad de Parkinson el estar de pie con los ojos cerrados sienta que su cuerpo está oscilando, aunque de fuera se le perciba totalmente quieto. (Salvando por el temblor de los miembros superiores que aumenta por la ansiedad y el temor a caerse). (Leivinson, Cora, 2010) [3]. En el enfermo parkinsoniano la base de sustentación se halla disminuida por la aducción de los pies y la línea de gravedad, debido a la postura en flexión, cae sobre la parte anterior del pie o incluso por delante. (Chouza M., 2001).

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Los pacientes se sienten inestables cuando simplemente están de pié cuando inician o mantienen la marcha, se sentirán inseguros a cada paso que dan. Los trastornos de equilibrio que van apareciendo a lo largo de la enfermedad también agravan los problemas de la marcha. (Bayés, A. et al, 2009).

El equilibrio es otro factor que ha sido invocado como causa de caídas en las personas mayores. Hay estudios que demuestran que pequeños déficit vestibulares son capaces de generar desequilibrios de la marcha (Cartier, L., 2002). También se motiva a que las personas a que encuentren sus propios ritmos internos, cantándose a sí mismas para caminar, o para concentrarse en el equilibrio. (Leivinson, C., 2010).

Un factor importante para poder tener movimientos coordinados es tener primero un buen sentido rítmico. La facilitación de estímulos rítmicos para ayudar a la regularidad del tiempo en movimientos de la marcha, puede colaborar en el desarrollo de velocidad, cadencia y simetría. Resultados de investigaciones en pacientes con Traumatismo Cráneo Encefálico han demostrado que pueden sincronizar su patrón de marcha con el uso de la estimulación rítmica auditiva. (Zárate, P. y Díaz, V., 2001). [4]

La evidencia reciente sugiere que la danza también puede ser usada como una intervención terapéutica para hacer frente eficazmente el equilibrio y la marcha, así como las tareas complejas en personas mayores sanas. La Danza y el movimiento como terapia han sido recomendadas para las personas mayores con la finalidad de aumentar o mantener su rango de movimiento. Siendo utilizado también como una intervención de éxito terapéutico para las personas con Parkinson. Un grupo de sujetos con enfermedad de Parkinson que participaron en el movimiento de forma libre demostraron mejoras en la iniciación del movimiento. (Hackney, M. et al., 2007). [5] Cuando los pacientes bailan, ya sea un pasodoble, un vals o un samba, la marcha cambia por completo en ellos, por lo menos en la gran mayoría. Levantan los pies del suelo, sin arrastrarlos y su marcha es más continuada. Es decir, no se bloquean tanto cuando están bailando como cuando están caminando. La marcha bípeda es una habilidad aprendida que puede realizarse sin esfuerzo consciente. Tradicionalmente, se ha visto como una tarea motora que requiere poca o nula función mental superior, se ha visto la importancia de la cognición en la marcha desde hace unos años. (Durán, C., 2010). En la realización de actos motores simultáneos, los pacientes con Parkinson presentan una clara lentitud en la duración del movimiento y largas pausas entre movimientos en comparación con los sujetos control. Los pacientes prefieren realizar un movimiento, parar, realizar el otro, evitando simultanear una actividad motora continua. (Fernández- Del Olmo, M. et al. 2004).

La marcha es una actividad inconsciente, automática y compleja. El envejecimiento se caracteriza por desplazarse a pequeños pasos, con aumento de la base de sustentación y disminución de la velocidad en un 20%, pérdida de la “gracia”, del balance y de los movimientos adaptativos. Las caídas pueden considerarse un problema geriátrico mayor que pueden llevar a desastrosos efectos personales, limitando sus actividades y causando una importante morbimortalidad (Vera, M. y Campillo, R., 2003).

La estimulación al movimiento mediante ritmos binarios les incita a moverse, como puede ser la marcha militar o con el manejo de instrumentos de vibración y percusión. La música estructura el movimiento rítmico, facilita la movilidad del sistema músculo-esquelético (refuerza los movimientos gracias al sistema nervioso), reduce el dolor asociado a los movimientos, disminuye la tensión tanto física como psíquica. (Gómez, C., 2004)

Basándonos en el objetivo principal, podemos afirmar que la Musicoterapia tiene efectos positivos en la mejora de la marcha y el equilibrio de los pacientes con Parkinson. Una de las importantes cualidades de la música es su flexibilidad. La música puede ser usada de manera pasiva (solo escuchando), activa (tocando un instrumento), pasiva y activa a la vez (tocando instrumentos y escuchando), e inactiva (silencio absoluto). También puede ser utilizada de manera grupal (socializando) e individual (explorando creatividad y expresión personal). (Zárate, P. y Díaz. V., 2001)

Numerosos estudios demuestran la funcionalidad de la musicoterapia en pacientes con diferentes problemas neurológicos. Estos estudios demuestran que la música ayuda a los pacientes a ganar control sobre su ritmo de caminar después de sufrir un TCE, estimulan la memoria, ayudan a incrementar la autoestima, estimulan a formar nuevas relaciones sociales, y se puede utilizar como método de contacto con la realidad. (Zárate, P. y Díaz, V., 2001)

Es música lo que necesitan las personas, y más los pacientes con Parkinson, pues sólo la música, que es rigurosa aunque espaciosa, sinuosa y viva, puede suscitar respuestas que también lo sean. Y necesitan no sólo la estructura métrica del ritmo y el movimiento libre de la melodía, sino la “voluntad” e intencionalidad de la música, para poder recuperar la libertad de su propia melodía cinética (Sacks, O., 2009).

Gracias de nuevo Aline y a vosotros por leer la entrada. Un motivo más para trabajar con música aplicada a los pacientes con Parkinson entre otros.

Bibliografía:


[1] Leivinson, Cora, “Musicoterapia en el ámbito geriátrico”.

[2] BAYÉS RUSIÑOL, Àngels, “Ejercicios físicos, de habla y voz para afectados de Parkinson”. (2009)

[3] LEIVINSON, Cora (2010) Musicoterapia en el ámbito geriátrico. Inédito

[4] ZATORRE, Robert J. “Recognition of dichotic melodies by musician and no musician”. Neuropsychologia 1979, 17: 607-17.

[5] HACKNEY, KANTOROVICH, S., LEVIN, R., EARHART, G. “Efectos del tango en la movilidad funcional en la enfermedad de Parkinson”. Diario de terapia neurológica física 31 (1), 2007. Págs. 173-179.

[6] SACKS, Oliver. Musicofilia – relatos de la música y el cerebro. Trad.: Damián Alou. Barcelona, 2009.

[7] SACKS, Oliver. Tempo de despertar. Trad.: Laura Teixeira Motta. São Paulo: Companhia da Letras, 2002 (1ª reimpressão). 1ª ed. Traduzida: 1997 [Título original: Awakenings, 1973] [ISBN: 85-7164-628-7]. // SACKS, Oliver (2005). Despertares. Editorial Anagrama.