Después de un tiempo sin escribir en el blog por falta de disponibilidad, se hace necesaria entrada para despedir el año.

Subo un vídeo de las famosas TED Talks, en este caso sobre medicina, y más concretamente sobre el dolor crónico, a cargo del profesor de la Universidad de Stanford Elliot Krane. El vídeo, como podéis ver, comienza con una maravillosa metáfora de la alodínia al comparar el contacto de una pluma con la quemadura provocada por un soplete. Creo que es un ejemplo muy gráfico y en el que nuestros pacientes pueden verse reflejados, facilitándonos la aceptación la ya famosa explicación de la neurobiología del dolor.

Además, el autor habla del dolor crónico como una enfermedad en sí mismo. Si bien no todos los dolores de larga evolución pueden considerarse en sí mismos una enfermedad, sí lo hacen los síndromes funcionales: aquellos en los que el paciente se queja de dolor o molestia sin que se encuentra ninguna causa fisiológica u orgánica que lo explique, a pesar de realizar las pruebas adecuadas y descartar correctamente un diagnóstico concreto médico, o en nuestro caso como fisioterapeutas una disfunción relevante.

 

A continuación presenta una paciente con alodinia y signos claros de sufrir un Síndrome de Dolor Regional Complejo. Aunque cuenta con sólo 8 minutos para realizar su exposición, me parece que en este aspecto la explicación del problema se queda corta, centrándose en demasía en la respuesta inmunitaria y algunos cambios medulares. Sin embargo, no habla de alteraciones del sistema nervioso autónomo, o fibras descendentes… En cualquier caso, perdonado por la falta de tiempo.

El tratamiento: maravilloso. Tratamiento farmacológico adecuado y casi se me saltan las lágrimas cuando cita la fisioterapia para, literalmente, reentrenar los nervios y el sistema nervioso para responder normalmente a las actividades y a las experciencias sensitivas que forman parte de las actividades de la vida diaria. También cita en este aspecto la terapia ocupacional y psicoterapia. En definitiva un equipo interdisciplinar en pos del beneficio del paciente. Se observa un gran cambio en sólo 2 meses de tratamiento ante un problema que se antoja de inicio complicado (vaya por delante que no podemos opinar sobre la paciente puesto que, lógicamente la desconocemos totalmente). En cualquier caso, la evidencia de que más allá de nuestras fronteras (y EEUU no es el único lugar en que se hace) se apuesta abiertamente por la fisioterapia como parte del tratamiento del dolor crónico.

Por último, estoy completamente de acuerdo en que deben aparecer, y lo harán, nuevos fármacos que permitan ser más selectivos en cuanto a las moléculas a las que van dirigidas, y que seguramente reducirán los efectos secundarios de la medicación existente. Sin embargo, la premisa del “no pain, no pain” me parece inadecuada e inalcanzable. El sueño de una vida sin dolor es, como indica David Le Breton, un sueño de muerte. La anestesia del dolor implica también la del placer. Ejemplo de ello son los pacientes sufridores crónicos, que anteponen su funcionalidad a la abolición completa de la respuesta dolorosa. Vivir en una cama, tumbado, drogado, sin poder hacer nada, como precio a pagar a cambio de la eliminación del dolor no es vivir, comentan a menudo (esta expresión no es mía, sino la transcripción de pacientes, no se malinterprete).

La aparición de la anestesia y los grandes avances médicos, han llevado aparejados grandes logros y una mejora innegable en la calidad de vida. Sin embargo, el control, aunque sea temporal ante la respuesta dolorosa, ha conseguido banalizarla hasta el punto de querer verla como una ofensa, antes que como una aliada, una ayuda defensiva. Nada menos que Melzack y Wall, afirman, y estoy de acuerdo con ellos: puede predecirse, sin peligro, que la panacea contra el dolor nunca será descubierta. Por tanto, es necesaria luna vuelta de tuerca en la percepción del dolor, entendiéndolo de nuevo como un aliado, al que hay que comprender y respetar, pero nunca temer.

Ahora sí, que tengáis un buen 2013.

PD.- Podéis activar los subtítulos, aunque sólo están en inglés… y no del todo bien.