El pasado fin de semana asistí a la formación oficiosa (la oficial no se ha podido traer a nuestro país) de rehabilitación somatosensorial. Nos juntamos un grupo de fisioterapeutas inquietos y deseosos de aprender sobre el manejo de una de las entidades más complicadas de tratar como es el dolor de origen neuropático periférico.

EstesiometroComo siempre, los cursos vienen cargados de actividad social: desvirtualizar compañeros y amigos, cenas, charlas fuera de horario y de las que se aprende tanto o más como dentro del curso.

En cuanto a la formación en sí, me pareció fantástica la exploración física, mediante estesiometría, test de discriminación de dos puntos, signo de Tinel etc, que nos permiten objetivar con gran precisión las zonas de hipoestesia, alodinia, si el nervio está regenerando o no y si lo está haciendo de manera correcta, permitiendo establecer unos plazos aproximados de recuperación. En definitiva, mucha información con relativamente poco esfuerzo, aunque eso sí, muy sistematizado.

Desde luego, para sacar provecho al curso hay que conocer bien la función y anatomía del nervio periférico, tanto sensitiva como motora, así es que hay que darle un repaso a estos aspectos. Además, los autores realizan una clasificación un tanto peculiar de los nervios periféricos en base a familias, que en algunos casos nos lleva a sorpresas (sobretodo por la nomenclatura propia utilizada) y que también debe dominarse.

En cuanto al tratamiento, también es simple y, a no ser que debamos utilizar necesariamente la vibración como tratamiento el material es económico. Como antes, la sistematización en la aplicación de la terapia es clave para conseguir el éxito terapéutico.

En el debe de la técnica, la escasa evidencia publicada. No he revisado a fondo la bibliografía, pero creo que la adaptación propia que hacen del McGill Pain Questionnaire y la de la Visual Analogue Scale va a hacer que el grupo de desarrollo de la técnica, encabezado por el terapeuta ocupacional suizo Claude Spicher, tenga dificultades a la hora de publicar en revistas de alto impacto. Sin embargo, puede que aumenten (sobretodo la de la visual analogue scale) la fiabilidad de las valoraciones al determinar con claridad la relevancia de las experiencias dolorosas, pero imposibilitando la extrapolación de los datos.

En cualquier caso, una formación útil, cuya técnica parece ofrecer buenos resultados en base a las publicaciones existentes (insisto en que no son muchas), y sobretodo permite medir con exactitud las alteraciones sensitivas del paciente, cosa que por sí misma justifica el desembolso.